La misión Artemis II ha supuesto un hito relevante en el regreso de la exploración humana más allá de la órbita terrestre. Como primera misión tripulada del programa Artemis, permitió validar en condiciones reales sistemas clave como el cohete SLS y la nave Orion, mediante un vuelo alrededor de la Luna sin alunizaje.
La tripulación, formada por cuatro astronautas con participación internacional, evidenció el carácter colaborativo de esta nueva etapa del sector espacial. Más allá de sus objetivos técnicos, la misión ha servido para consolidar capacidades operativas y reducir riesgos de cara a futuras misiones con aterrizaje lunar.
Artemis II se posiciona así como un paso intermedio esencial dentro de una estrategia más amplia orientada a establecer una presencia humana sostenible en la Luna.